Tras décadas de emigrar a las ciudades, los jóvenes rurales de América Latina están retornando a sus territorios, impulsados por un interés creciente en la agroecología y la producción sostenible. Aunque enfrentan desafíos importantes como el limitado acceso a la tierra, la precariedad laboral y poca oferta académica, estos jóvenes están revitalizando prácticas agrícolas tradicionales combinadas con tecnologías modernas. A través de cooperativas, escuelas agroecológicas y redes de jóvenes, fomentan la soberanía alimentaria, la igualdad de género y el desarrollo sostenible. Si bien persisten dificultades estructurales, la juventud rural promueve una revaloración de sus modos de vida, prácticas comunitarias y proyectos que buscan el bien común