Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
Un estimado de 1 millón de personas en Honduras enfrenta escasez de agua y pérdidas agrícolas y ganaderas debido a la sequía prolongada de 2026, según una evaluacion de emergencia (DREF).
La sequía que El Niño está intensificando en Centroamérica ha dejado a 236,447 familias guatemaltecas afectadas, según reportó el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutrición (CONASAN) en su reunión extraordinaria del 28 de agosto de 2026, que evalúa elevar el nivel de alerta a naranja o roja para activar el Plan Nacional de Respuesta.
De julio de 2026 a enero de 2027, FEWS NET proyecta resultados generalizados de Crisis, fase 3 de la CIF/IPC, en Haití, mientras algunos hogares continuarán enfrentando resultados de Emergencia, fase 4, en las zonas más afectadas. Las condiciones más graves se esperan en los sitios de personas desplazadas del área metropolitana de Puerto Príncipe, el Bajo Artibonito y algunas comunas de los ...
89 % del trigo consumido en Bolivia debe cubrirse mediante importaciones, mientras la producción nacional abastece únicamente el 11 % de la demanda.
92.010 toneladas de trigo produjo Bolivia en 2025, frente a una demanda nacional estimada en 850.000 toneladas anuales.
37.500 toneladas de trigo y harina serán importadas para el abastecimiento del sector panificador, distribuidas en 30.000 toneladas de trigo y 7.500 toneladas de harina.
2 componentes de la inflación, alimentos y energía, podrían registrar aumentos ante un episodio intenso de El Niño en América Latina durante 2026.
4 países centroamericanos, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, concentran amplias áreas del Corredor Seco expuestas a sequías prolongadas y lluvias extremas asociadas con El Niño.
10,5 millones de personas viven en el Corredor Seco centroamericano y dependen mayoritariamente de la agricultura de subsistencia de maíz y frijol, altamente vulnerable a El Niño.
4 semanas sin lluvia fueron suficientes para destruir siembras de cultivos básicos en comunidades agrícolas de Guatemala y El Salvador, agravando el riesgo alimentario.