Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
144 días al año enfrentan en promedio Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia con calor perjudicial para el café, casi cuatro meses bajo estrés térmico (El País, 2026).
75% del café mundial es producido por solo cinco países: Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia (El País, 2026).
61% de aumento en el valor de la producción de café en hogares que recibieron el incentivo de AGROIDEAS (MIDAGRI, 2024).
El uso de subproductos del café (mucílago, pulpa y yogur) como cultivos iniciadores en fermentación semihúmeda se evaluaron y se observó una reducción significativa de azúcares y un aumento de compuestos aromáticos positivos, lo que elevó el puntaje en taza de 84 (control) a 86.7, calificando como café de especialidad (Díaz Medina, J. A. et al., 2024)
20% de aumento en valor agregado han experimentado cultivos tradicionales latinoamericanos adaptados a estándares internacionales, como el aguacate Hass, el café Geisha, o variedades específicas de papa andina, demostrando oportunidades para bionegocios (Velásquez, A., 2025).
1.300 dólares por libra alcanzó el café Geisha de Panamá en subasta especializada, obteniendo el mayor precio histórico por calidad de taza en el mercado internacional, evidenciando el potencial de los cafés especiales latinoamericanos (Velásquez, A., 2025).
40% aproximadamente de la producción mundial de café corresponde a Brasil, posicionándose como el principal productor/exportador, seguido de Colombia y Vietnam que se alternan en el segundo puesto, destacándose Colombia por la calidad reconocida de su producto (Velásquez, A., 2025).
600 años aproximadamente de historia comercial tiene el café, de origen etíope, comercializado exclusivamente en sus inicios por los árabes (de ahí la categoría de cafés arábigos suaves), y expandido globalmente por los holandeses a partir del siglo XVII (Velásquez, A., 2025).
75% ha aumentado la producción de café desde 1990 debido al crecimiento de la riqueza global (EOM, 2024).
Solo el 2.5% del precio final del café llega a los agricultores por su trabajo en el cultivo y la cosecha, mientras que el proceso de tueste y la comercialización representan el 90% (EOM, 2024).