Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
45% podría incrementarse la eficiencia productiva agrícola latinoamericana mediante la implementación coordinada de estrategias de transformación digital, incluyendo mecanización y robótica adaptada, innovación digital e inteligencia artificial según proyecciones de CAF (Velásquez, A., 2025).
35% podría aumentar la contribución del sector agrícola a la bioeconomía latinoamericana mediante la implementación de tecnologías emergentes y enfoques circulares en toda la cadena productiva, según análisis prospectivos incluidos en la estrategia de CAF (Velásquez, A., 2025).
65% de los pequeños y medianos agricultores latinoamericanos carece de acceso a financiamiento adecuado para adoptar cambios tecnológicos, identificándose como una barrera crítica para la materialización de innovaciones según diagnósticos de CAF (Velásquez, A., 2025).
60% más de alimentos deberá producir América Latina hacia 2050 para contribuir a la seguridad alimentaria global en contexto de cambio climático, población creciente y restricciones de recursos, requiriendo innovación intensiva según proyecciones estratégicas (Velásquez, A., 2025).
4.56 dólares PPA por persona al día fue el costo promedio de una dieta saludable en ALC en 2022, el más alto del mundo (FAO et al., 2025).
29.9% de la población adulta en América Latina y el Caribe fue afectada por la obesidad en 2022, casi el doble de la estimación mundial (FAO et al., 2025).
40% es la reducción del retraso del crecimiento en niños y niñas fijada como meta para 2030 en ALC (FAO et al., 2025).
Casi el 7% del PIB de ALC en 2024 proviene de la agricultura, aunque su participación varía significativamente entre países (Conroy et al., 2024).
1.1 millones de migrantes y refugiados en Ecuador y Perú enfrentaban inseguridad alimentaria aguda por fenómenos climáticos y falta de empleo formal (FAO et al., 2025).
17 países de América Latina y el Caribe han registrado una disminución de la inversión presupuestaria en agricultura en los últimos tres años (Conroy et al., 2024).