La capacitación del LVV proyecta un incremento del 20% en la tasa de conversión alimenticia mediante mejores prácticas de nutrición y manejo técnico. La implementación de protocolos de bioseguridad y sanidad busca reducir la mortalidad aviar en un 15%, optimizando la rentabilidad por lote. Asimismo, el enfoque en administración e infraestructura eficiente asegura una mejora del 25% en la capacidad instalada de los nuevos productores.