Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
20-30 % fueron las pérdidas de cultivos de la primera temporada en El Salvador; la sequedad de agosto y septiembre amenazó la principal temporada de frijol y motivó un estado de emergencia nacional por seis meses desde el 7 de octubre de 2026.
Entre octubre y diciembre de 2026 se pronosticaron probabilidades moderadas a altas de lluvias inferiores a lo normal en Honduras, Nicaragua, el este de Guatemala, el este de El Salvador y el sur de Centroamérica, junto con una alta probabilidad de temperaturas por encima del percentil 90.
2.000 productores pequeños, medianos y grandes resultaron afectados por las inundaciones, que causaron pérdidas directas en la economía rural de Santa Cruz, Bolivia.
3,815 millones de toneladas de carne de pollo exportó Brasil entre enero y agosto de 2026, un 16,5 % más que en el mismo período de 2025; los ingresos alcanzaron US$ 7.543 millones.
69,1 % aumentó el precio minorista de la papa lisa en Paraná entre agosto y septiembre de 2026, al pasar de R$ 4,15 a R$ 7,01 por kilogramo.
182 mil hectáreas de trigo seguían pendientes de cosecha en Paraná: el 12 % de las áreas estaba en malas condiciones, el 42 % en condiciones medias y el 46 % en buenas condiciones.
78,7 millones de libras de camarón produjo Honduras entre enero y agosto de 2026, frente a 76 millones de libras registradas durante el mismo período de 2025.
13 millones de libras de camarón se estiman perdidas por la sequía y la alta salinidad, tras reducirse la meta anual de producción de 159 millones a 146 millones de libras.
214 fincas camaroneras paralizaron sus actividades sin lograr cosechar debido a la falta de lluvias y al aumento de la salinidad en Choluteca y Valle, Honduras.
16.000 hectáreas cultivadas con soya y sorgo quedaron totalmente anegadas por las lluvias y los desbordes de ríos en zonas productivas de Santa Cruz, Bolivia.