Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
3 beneficios estratégicos, mayor eficiencia nutricional, tolerancia al estrés climático y calidad comercial, impulsan la incorporación de bioestimulantes en la agricultura orientada a la exportación.
89 % del trigo consumido en Bolivia debe cubrirse mediante importaciones, mientras la producción nacional abastece únicamente el 11 % de la demanda.
92.010 toneladas de trigo produjo Bolivia en 2025, frente a una demanda nacional estimada en 850.000 toneladas anuales.
37.500 toneladas de trigo y harina serán importadas para el abastecimiento del sector panificador, distribuidas en 30.000 toneladas de trigo y 7.500 toneladas de harina.
6 grupos de cultivos de exportación, frutas, hortalizas, vid, café, té y arroz prémium, lideran la adopción de bioestimulantes ante mayores exigencias ambientales, de inocuidad y acceso a mercados.
3 cultivos estratégicos, maíz, azúcar y trigo, enfrentan riesgos productivos asociados con El Niño: menor producción de maíz y azúcar en Brasil y afectación de parte de la cosecha de trigo en Argentina.
10,5 millones de personas viven en el Corredor Seco centroamericano y dependen mayoritariamente de la agricultura de subsistencia de maíz y frijol, altamente vulnerable a El Niño.
4 semanas sin lluvia fueron suficientes para destruir siembras de cultivos básicos en comunidades agrícolas de Guatemala y El Salvador, agravando el riesgo alimentario.
4 países centroamericanos, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, concentran amplias áreas del Corredor Seco expuestas a sequías prolongadas y lluvias extremas asociadas con El Niño.
Entre 25 % y 30 % de las exportaciones mundiales de trigo se concentran en Rusia y Ucrania, por lo que las interrupciones en el Mar Negro repercuten inmediatamente en la oferta y los precios internacionales.