Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
Construyendo hacia el objetivo de hambre cero, el sector alimentario y agrícola debe ser considerado al diseñar intervenciones nutricionales (Duncan et al., 2022).
CARE señala que entre 2020 y 2022, el 21.1 % de la población del Corredor Seco sufrió inseguridad alimentaria grave, afectando a la niñez. (CARE, 2023)
Los resultados nutricionales y la agricultura están vinculados de 6 maneras importantes: como fuente de alimentos, como fuente de ingresos, a través de precios de alimentos, empoderamiento de mujeres, utilización del tiempo de las mujeres, y salud y estado nutricional de las mujeres (Duncan et al., 2022).
El problema de la malnutrición es multifacético y requiere acción a través de un enfoque multisectorial que incluye atención médica, educación, agua y saneamiento, protección social, y alimentación y agricultura (Duncan et al., 2022).
20 millones de personas en hogares agrícolas de países en desarrollo están cultivando y consumiendo cultivos biofortificados según HarvestPlus (Bouis & Saltzman, 2017).
4.5 meses de consumo de frijoles biofortificados con hierro mostraron aumento significativo en hemoglobina y hierro corporal total en mujeres universitarias con deficiencia de hierro en Ruanda (Bouis & Saltzman, 2017).
3 meses de consumo de maíz naranja biofortificado aumentó significativamente las reservas corporales totales de vitamina A en niños de 5-7 años en Zambia (Bouis & Saltzman, 2017).
60-80% del Requerimiento Promedio Estimado (EAR) de zinc proporcionan el trigo con zinc y el arroz con zinc biofortificados (Bouis & Saltzman, 2017).
75% de todas las raíces biofortificadas cosechadas fueron consumidas en finca en 2015, según estimaciones de HarvestPlus (Bouis & Saltzman, 2017).
6 países reciben asistencia técnica de HarvestPlus para programas de biofortificación en América Latina y el Caribe: Bolivia, Colombia, Guatemala, Haití, Nicaragua y Panamá (Bouis & Saltzman, 2017).