Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
USD 329.000 millones anuales podrían generarse con prácticas climáticamente inteligentes, asegurando alimentos hasta 2050 sin afectar biodiversidad ni carbono (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
USD 4,3 billones en 2030 podrían generarse en beneficios sanitarios, económicos y ambientales mediante la inversión en agricultura de bajas emisiones y transformación del uso de la tierra, con un retorno de 16 a 1 sobre los costos (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
15 % podrían reducirse las emisiones si se disminuye el uso de fertilizantes o se adopta la agricultura orgánica, pero esto también podría reducir la producción agrícola en un 5 %, aumentar los precios de los alimentos en un 13 % y encarecer las dietas saludables en un 10 % (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
18 veces deberán aumentar las inversiones anuales, alcanzando USD 260.000 millones, para reducir a la mitad las emisiones del sistema alimentario para 2030 (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
52 gigatoneladas de GEI deben reducirse a cero para 2050 para limitar el calentamiento a 1,5°C, pero sin medidas adicionales, se proyecta un aumento de 3,2°C para 2100 (Sutton, Lotsch & Prasann, 2024).
Las transiciones hacia sistemas silvopastoriles aumentan la resiliencia, estabilidad productiva y servicios ecosistémicos en suelos degradados, pero reducen biodiversidad al reemplazar ecosistemas nativos (Picasso y Pizarro, 2024).
El 31% representa el aumento experimentado por los flujos destinados a la protección medioambiental durante la década comprendida entre 2011 y 2021 en ALC (CEPAL. et al, 2024).
2.46% fue el aumento medio anual entre el 2011-2021 de los insumos utilizando por sector agroalimentario en México (GAP, 2023).
28º fue el puesto de El Salvador como el país más afectado por el cambio climático entre 2000 y 2019 (BID, 2024).
Un tercio de las acciones de bioeconomía se enfocan en tecnología e innovación, principalmente en el sector secundario (54%), seguido del 16% en el sector primario y el 22% en medidas intersectoriales (FAO, 2024).