Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
Modelos climáticos indican que el evento de El Niño 2026 podría ser el más fuerte registrado. Se estima al menos 50% de probabilidad de un evento "fuerte" o "muy fuerte" en el invierno boreal, con temperaturas +2°C(Alessi,2026)
26% de los daños por desastres climáticos en ALC los absorbe el sector agrícola en promedio, y hasta el 82% en sequías; además, el calentamiento del Pacífico ecuatorial impacta la pesca costera del Caribe (Castellanos, 2026).
50% de la energía en América Latina proviene de hidroeléctricas, exponiendo fuertemente a la región ante El Niño; las sequías obligan a encender plantas térmicas más costosas, elevando los costos de producción agrícola (Castellanos, 2026).
0,6 y 1,7 puntos porcentuales podría reducirse el PIB de países andinos por El Niño, afectando agricultura, energía hidroeléctrica y logística, con el sector agrícola absorbiendo hasta el 82% de daños en sequías (Castellanos, 2026).
100 millones de personas en ALC enfrentan escasez hídrica pese a que la región concentra el 34% del agua dulce renovable del planeta (FAO, 2026).
52% de la población de Haití está experimentando niveles altos de inseguridad alimentaria aguda (IPC, 2026)
45% de las metas ODS del Caribe están estancadas o en retroceso, la subregión con menor cumplimiento (13%) frente al 19% de América del Sur y 18% de Centroamérica (CEPAL, 2026).
19% de las metas de la Agenda 2030 alcanzará ALC al ritmo actual, menos que el 23% estimado el año anterior, con 39% estancadas o en retroceso respecto a 2015 (CEPAL, 2026).
61% de probabilidad estima la OMM de que El Niño traiga sequías severas a Belice, Guyana, Surinam, Jamaica y Trinidad y Tobago, amenazando cultivos y suministros de agua en países que ya enfrentan altos precios de alimentos importados por el conflicto con Irán (The Guardian, 2026).
45 millones de personas adicionales podrían caer en hambre aguda si la guerra con Irán persiste, con el Caribe entre las regiones más vulnerables por su alta dependencia de importaciones alimentarias y amenaza de sequías por El Niño (The Guardian, 2026).