Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
Entre 3 y 8 tormentas con nombre se pronosticaron para el Caribe entre septiembre y noviembre de 2026; de 2 a 5 podrían convertirse en huracanes y 1 o 2 en huracanes mayores.
Totales de lluvia inusualmente bajos se pronosticaron durante el pico de la temporada húmeda del Caribe, con mayor probabilidad de déficit en La Española, Puerto Rico, las Islas Vírgenes de Estados Unidos, las Antillas Menores y las islas ABC.
Para finales de noviembre de 2026 se consideró inminente una sequía severa de largo plazo en Santa Lucía y en evolución en las islas ABC, Antigua, el norte y noroeste de Bahamas y Tobago.
Al 1 de septiembre de 2026, el 49.51% del territorio de Estados Unidos y Puerto Rico se encontraba en sequia (59.05% en los 48 estados continentales), segun el Monitor de Sequia de EE. UU. (U.S. Drought Monitor). La sequia se intensifico esa semana en el centro-sur del pais y en la frontera de Dakota del Norte, Dakota del Sur y Minnesota.
3,75 metros fue el nivel observado del río Paraguay en la estación de Bahía Negra el 31 de agosto de 2026.
0,90 metros fue el nivel observado del río Paraguay en la estación de Asunción el 31 de agosto de 2026.
2,65 metros fue el nivel observado del río Paraguay en la estación de Pilar el 31 de agosto de 2026.
En julio de 2026, el índice Niño3.4 superó una anomalía de +2 °C en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial, umbral que Météo-France clasifica como un episodio de El Niño de intensidad fuerte.
Entre los episodios más intensos observados desde 1950 podría situarse El Niño 2026: los pronósticos estacionales a seis meses prevén que el índice Niño3.4 continúe aumentando y alcance su máximo a finales de 2026, con posible intensidad muy fuerte.
4 fenómenos ciclónicos poco intensos y de corta duración se habían observado en la temporada atlántica de 2026 al 28 de agosto; solo la tormenta tropical Dolly ocurrió en la principal zona de desarrollo. Météo-France relaciona esta actividad históricamente baja con el fuerte El Niño y la elevada cizalladura del viento.