Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
4,3 billones de USD anuales deben alcanzarse para 2030 para evitar los impactos más graves del cambio climático, lo que requiere un aumento del 20% anual en los flujos financieros globales (CEPAL, 2024).
Más de 200 huracanes ocurridos entre 1950 y 2014 costaron a las islas del Caribe un promedio anual del 2,5% del PIB (CEPAL, 2024).
23,000 millones de colones en café y 1,982 millones en arroz es el impacto económico de las lluvias recientes en Costa Rica (La Nación, 2024).
Se revisan las principales estrategias agrícolas, biotecnológicas y postcosecha para reducir la concentración de cadmio (Cd) en el cultivo y procesamiento del cacao (Theobroma cacao L.), uno de los productos más representativos de América Latina. El estudio, con enfoque en Ecuador y otros países productores de cacao fino de aroma, evalúa técnicas como la biorremediación microbiana, la fit...
80% es el nivel de estrés hídrico en América Latina y el Caribe, que se presenta durante períodos que varían de 3 a 12 meses al año (CEPAL, 2024).
30% es la reducción aproximada en el uso de materiales y la huella de carbono que se podría lograr con la implementación de estrategias de economía circular (CEPAL, 2024).
Estudio comparativo desarrollado por la Universidad de Costa Rica (UCR) que analiza las prácticas agroecológicas en Nicaragua, Costa Rica y Panamá, destacando el papel del manejo cultural agrícola y el conocimiento ancestral en la sostenibilidad de las fincas. A través de entrevistas y observación de campo, identifica categorías clave como la fertilidad del suelo, la diversificación produc...
89% de Trinidad y Tobago cuenta con suministro de agua por tubería, mientras que el 11% es atendido mediante grifos públicos (Govia & Roopnarine, 2024).
5 veces aumentó la producción de agua en Trinidad y Tobago, pasando de 50 IMGD en 1965 a 243 IMGD en 2020, mientras que la población solo se duplicó (Govia & Roopnarine, 2024).
79% del agua disponible en Trinidad y Tobago proviene de fuentes superficiales, mientras que el 21% restante se almacena como agua subterránea (Govia & Roopnarine, 2024).