Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
20% de aumento en valor agregado han experimentado cultivos tradicionales latinoamericanos adaptados a estándares internacionales, como el aguacate Hass, el café Geisha, o variedades específicas de papa andina, demostrando oportunidades para bionegocios (Velásquez, A., 2025).
75% de la diversidad genética de cultivos tradicionales latinoamericanos se ha perdido en el último siglo, evidenciando la importancia de bancos de germoplasma y estrategias de conservación in situ para preservar opciones de adaptación al cambio climático (Velásquez, A., 2025).
300% ha crecido en la última década el comercio internacional de variedades nativas de América Latina como quinua, amaranto, maca, aguacate y café especial, reflejando un creciente interés por alimentos ancestrales y biodiversidad agrícola (Velásquez, A., 2025).
38% de la agrobiodiversidad mundial se encuentra en América Latina, región que ha aportado cultivos fundamentales como maíz, papa, cacao, tomate, aguacate y muchos otros a la alimentación global, constituyendo un activo estratégico para enfrentar el cambio climático (Velásquez, A., 2025).
85% más efectivos resultan los programas de extensión agrícola que incorporan componentes digitales para transferencia tecnológica en América Latina, siendo fundamentales para materializar las innovaciones y conectar la investigación con productores según evaluaciones de CAF (Velásquez, A., 2025).
85% de los ingresos por exportaciones de vino argentino proviene de vinos finos, representando una significativa mejora en la calidad y valor agregado del sector vitivinícola (McDermott, 2005).
Casi el 7% del PIB de ALC en 2024 proviene de la agricultura, aunque su participación varía significativamente entre países (Conroy et al., 2024).
El 1.3% del PIB y el 16% del PIB agropecuario en ALC corresponden a los apoyos a la agricultura (Conroy et al., 2024).
17 países de América Latina y el Caribe han registrado una disminución de la inversión presupuestaria en agricultura en los últimos tres años (Conroy et al., 2024).
20% podría reducirse el rendimiento de los cultivos de maíz y frijol en Centroamérica hacia finales de siglo (FAO et al., 2025).