Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
Entre 7000 y 8000 años A.C. datan los registros del origen del aguacate o palta en México y Centroamérica, siendo uno de los cultivos con mayor antigüedad documentada arqueológicamente en el continente americano (Velásquez, A., 2025).
50% de los $1-1,5 mil millones invertidos en la industria vitivinícola argentina entre 1991 y 2003 provino de inversión extranjera directa, concentrándose principalmente después de 1996 (McDermott, 2005).
65% de la cosecha de Mendoza estaba clasificada como uvas de alta y media calidad en 2002, mientras que en San Juan solo alcanzaba el 26%, evidenciando una marcada diferencia en la producción de calidad entre las provincias (McDermott, 2005).
85% de los ingresos por exportaciones de vino argentino proviene de vinos finos, representando una significativa mejora en la calidad y valor agregado del sector vitivinícola (McDermott, 2005).
2% del mercado mundial de vino por un valor de más de $480 millones en 2004 representaba las exportaciones argentinas de vino que crecían a una tasa anual promedio de aproximadamente 23% (McDermott, 2005).
20.6% fue la tasa de crecimiento anual de las exportaciones de vino chileno entre 1990 y 2007, convirtiéndose en el producto de mayor crecimiento entre las principales categorías de exportación del país (Sabel et al., 2012).
40% de las cadenas de suministro globales muestra la emergencia de pequeños proveedores capaces y autónomos que operan en sectores como el agroindustrial en Chile o el textil en India, ejerciendo una autonomía creciente en sus relaciones con clientes actuales que valoran su iniciativa (Sabel y Reddy, 2006).
39,710 hectáreas arables por trabajador tiene República Dominicana, siendo aproximadamente el 18% del promedio mundial de 219,281 hectáreas por trabajador (Campos et al., 2024).
31,638 hectáreas arables por trabajador tiene Costa Rica, siendo aproximadamente el 14% del promedio mundial de 219,281 hectáreas por trabajador (Campos et al., 2024).
20,913 hectáreas arables por trabajador tiene Panamá, siendo la menor cantidad entre los países ADD y menos del 10% del promedio mundial de 219,281 hectáreas por trabajador (Campos et al., 2024).