Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
30-40 % es la probabilidad estimada por AccuWeather de que el evento evolucione hacia un raro “Super El Niño”, con condiciones que podrían mantenerse durante 2026 e incluso 2027.
11 a 16 tormentas nombradas proyecta AccuWeather para la temporada de huracanes del Atlántico de 2026; con la llegada temprana de El Niño, la proyección se inclina más cerca de 11 que de 16.
Más de 0,5 °C fue el promedio semanal de anomalía de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial, umbral principal usado para identificar condiciones de El Niño.
22 % de las pérdidas agrícolas mundiales por desastres corresponde a las Américas, con pérdidas estimadas en USD 713.000 millones.
167 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria moderada o severa en América Latina y el Caribe; además, más de 33 millones sufren hambre y más de 181 millones no pueden costear una dieta saludable.
Más de 100.000 personas en 250 comunidades rurales fueron beneficiadas por acciones anticipatorias implementadas en nueve países durante El Niño 2023-2024, con aumentos de hasta 40 % en producción de maíz y frijol en algunos países centroamericanos.
Los años 2023-2025 promediaron más de 1,5°C sobre niveles preindustriales, con 2024 siendo el año más cálido registrado. Un super El Niño sobre esta base agrava los impactos en rendimientos agrícolas del Caribe, que genera sequías, olas de calor y estrés hídrico.(Alessi,2026)
Modelos climáticos indican que el evento de El Niño 2026 podría ser el más fuerte registrado. Se estima al menos 50% de probabilidad de un evento "fuerte" o "muy fuerte" en el invierno boreal, con temperaturas +2°C(Alessi,2026)
26% de los daños por desastres climáticos en ALC los absorbe el sector agrícola en promedio, y hasta el 82% en sequías; además, el calentamiento del Pacífico ecuatorial impacta la pesca costera del Caribe (Castellanos, 2026).
50% de la energía en América Latina proviene de hidroeléctricas, exponiendo fuertemente a la región ante El Niño; las sequías obligan a encender plantas térmicas más costosas, elevando los costos de producción agrícola (Castellanos, 2026).