Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
2 componentes de la inflación, alimentos y energía, podrían registrar aumentos ante un episodio intenso de El Niño en América Latina durante 2026.
3 cultivos estratégicos, maíz, azúcar y trigo, enfrentan riesgos productivos asociados con El Niño: menor producción de maíz y azúcar en Brasil y afectación de parte de la cosecha de trigo en Argentina.
10,5 millones de personas viven en el Corredor Seco centroamericano y dependen mayoritariamente de la agricultura de subsistencia de maíz y frijol, altamente vulnerable a El Niño.
4 semanas sin lluvia fueron suficientes para destruir siembras de cultivos básicos en comunidades agrícolas de Guatemala y El Salvador, agravando el riesgo alimentario.
4 países centroamericanos, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, concentran amplias áreas del Corredor Seco expuestas a sequías prolongadas y lluvias extremas asociadas con El Niño.
Más de 50 días consecutivos permaneció la temperatura superficial de los océanos en niveles récord, aumentando el riesgo de alteraciones en las lluvias, sequías, inundaciones y olas de calor que afectan la producción agrícola.
Menos del 20 % de la precipitación habitual recibió el sur y suroeste de Puerto Rico durante los 60 días previos al 21 de julio de 2026, equivalente a déficits de 3 a 6 pulgadas. En la mayor parte de la isla, la lluvia fue inferior al 60 % de lo normal.
Todo el territorio de las Islas Vírgenes de Estados Unidos estaba clasificado en sequía extrema D3 al 21 de julio de 2026. La falta de lluvia provocaba suelos agrietados, estrés de la vegetación, reducción de estanques y dificultades de acceso al agua para residentes y agricultores.
Tres días por semana se racionaba el agua para agricultores del Distrito Suroeste de Puerto Rico en julio de 2026. En Juana Díaz, el flujo de riego se redujo aproximadamente 5 %, mientras que en Patillas los arroyos aportaban solo 25 % de su caudal normal.
266 millones de personas en 47 países y territorios enfrentaron altos niveles de inseguridad alimentaria aguda en 2025, equivalentes al 22,9 % de la población analizada.