Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
1% de la inversión global en investigación y desarrollo corresponde a América del Norte y Europa, mientras que Asia representa el 39%, dejando solo el 10% restante para otras regiones incluida América Latina, según datos de la UNESCO (2021) (Velásquez, A., 2025).
12.000 años aproximadamente han transcurrido desde que, tras la última glaciación, las grandes migraciones humanas comenzaron a desarrollar técnicas de domesticación y selección artificial para adaptar plantas y animales silvestres a condiciones agrícolas productivas (Velásquez, A., 2025).
500% ha aumentado la productividad agrícola en las últimas siete décadas gracias a la incorporación de científicos y tecnólogos de diversas áreas, desde la genética hasta el riego, fertilización, mecanización, y recientemente la robótica, digitalización y biotecnología (Velásquez, A., 2025).
25% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen del sector agrícola, creando presión para adoptar prácticas sostenibles y normativas que regulen la producción y comercio internacional según estándares de sostenibilidad (Velásquez, A., 2025).
5.000 años de selección artificial han sido necesarios para desarrollar las principales variantes de cultivos alimenticios que conocemos actualmente, destacando la paciente labor de generaciones de agricultores para adaptar plantas a condiciones específicas (Velásquez, A., 2025).
41 millones de personas fueron afectadas por la subalimentación en 2023 (FAO et al., 2025).
28.9% de la población mundial enfrentaba inseguridad alimentaria moderada o grave en 2023, mientras que la inseguridad alimentaria grave se estimó en 10.7% (FAO et al., 2025).
5.6% de los niños y niñas menores de 5 años a nivel mundial fueron afectados por el sobrepeso en 2022 (FAO et al., 2025).
2 800 millones de personas en todo el mundo no podían costear una dieta saludable en 2022 (FAO et al., 2025).
Solo el 2.5% del precio final del café llega a los agricultores por su trabajo en el cultivo y la cosecha, mientras que el proceso de tueste y la comercialización representan el 90% (EOM, 2024).