Datos o hechos estadísticos sobre la situación y perspectivas de los sistemas agroalimentarios e impacto de las políticas
5.000 años de selección artificial han sido necesarios para desarrollar las principales variantes de cultivos alimenticios que conocemos actualmente, destacando la paciente labor de generaciones de agricultores para adaptar plantas a condiciones específicas (Velásquez, A., 2025).
25 veces mayor es la inversión proporcional en investigación y desarrollo agropecuario en América del Norte y Europa (51%) respecto a América Latina y El Caribe (2%), evidenciando una profunda brecha tecnológica según datos de la UNESCO (2021) (Velásquez, A., 2025).
85% más efectivos resultan los programas de extensión agrícola que incorporan componentes digitales para transferencia tecnológica en América Latina, siendo fundamentales para materializar las innovaciones y conectar la investigación con productores según evaluaciones de CAF (Velásquez, A., 2025).
22 billones de dólares se estima el valor económico potencial anual de los conocimientos agrícolas tradicionales de América Latina aplicados a la bioeconomía y desarrollo sostenible, incluyendo técnicas de domesticación, cultivo y uso de especies autóctonas (Velásquez, A., 2025).
38% de la agrobiodiversidad mundial se encuentra en América Latina, región que ha aportado cultivos fundamentales como maíz, papa, cacao, tomate, aguacate y muchos otros a la alimentación global, constituyendo un activo estratégico para enfrentar el cambio climático (Velásquez, A., 2025).
300% ha crecido en la última década el comercio internacional de variedades nativas de América Latina como quinua, amaranto, maca, aguacate y café especial, reflejando un creciente interés por alimentos ancestrales y biodiversidad agrícola (Velásquez, A., 2025).
20% de aumento en valor agregado han experimentado cultivos tradicionales latinoamericanos adaptados a estándares internacionales, como el aguacate Hass, el café Geisha, o variedades específicas de papa andina, demostrando oportunidades para bionegocios (Velásquez, A., 2025).
45% podría incrementarse la eficiencia productiva agrícola latinoamericana mediante la implementación coordinada de estrategias de transformación digital, incluyendo mecanización y robótica adaptada, innovación digital e inteligencia artificial según proyecciones de CAF (Velásquez, A., 2025).
60% más de alimentos deberá producir América Latina hacia 2050 para contribuir a la seguridad alimentaria global en contexto de cambio climático, población creciente y restricciones de recursos, requiriendo innovación intensiva según proyecciones estratégicas (Velásquez, A., 2025).
70% de los pequeños agricultores en América Latina no tiene acceso a mecanización y tecnología adaptada a sus condiciones, siendo prioritaria la inversión en formación y acceso equitativo a tecnologías específicas para la región según la estrategia de CAF (Velásquez, A., 2025).